3 claves que la industria debe poner en práctica para salvar la publicidad digital

Aunque muchos se quejen en los últimos tiempos de la publicidad online (basta con echar un vistazo a los datos de ad blocking) lo cierto es que nos proporciona más cosas positivas que negativas. No solo nos muestra productos y servicios sino que da cabida a un ecosistema cada vez más complejo en el que encontramos desde programadores y periodistas a blogueros y vídeo blogueros.

Muchos califican que el grado de desarrollo y tecnología que han alcanzado las páginas web se ha vuelto increíblemente sofisticado aunque, en muchas ocasiones rompen la experiencia de los usuarios. Habrá escuchado que los anuncios digitales hacen que los sites tarden en cargar, no resulten relevantes o no cumplan con las normas del responsive design.

No es cierto que todo el mundo odie la publicidad como tampoco lo es que todos la amen. Nos encontramos en una delicada línea en la que es el usuario el que tiene el poder y cualquier movimiento en contra de su experiencia puede resultar fatal.

Desde Adage han recogido tres claves que la industria necesita asimilar cuanto antes (ya vamos tarde) para poner el listón de la experiencia de usuario lo más alto posible y hacer que recupere el gusto por la publicidad online:

1. Los anuncios tienen que mejorar

Aquella frase de que “una manzana podrida puede echar a perder un cesto entero” es un cliché pero nos viene al pelo en esta ocasión. Cada vez que un anuncio engaña a un usuario para que haga clic en él o interrumpe su experiencia está afectando al resto de editores. Pagan justos por pecadores y aquí encontramos la razón del auge del ad blocking.

La industria tiene que tomar decisiones de forma conjunta. No basta con decir que los contenidos tienen que ser mejores. Necesitamos formatos más interactivos que restauren la fe e interés de los consumidores.

2. Publicidad más clara

La publicidad online es un mundo complicado. Los mecanismos para relacionarnos con los distintos formatos publicitarios en el entorno online tienen que ser más claros y dar a los usuarios la opción de elegir.

Los anuncios serían mucho más sencillos, intuitivos y transparentes si el usuario pudiese decidir sobre las preferencias para dar prioridad a las experiencias personalizadas.

3. Política de tolerancia cero

Nadie duda ya a estas alturas de que el fraude es uno de los grandes estigmas de la publicidad online. Su existencia erosiona y mina la estabilidad de un ecosistema cada vez más frágil. La solución pasa por la constante vigilancia de editores, anunciantes y marketeros que no deben creer al 100% los resultados que reciben. Hay que cuestionar todo el tráfico que recibimos, especialmente si estamos ante rápidos crecimientos.

Vía: Marketing Directo

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